Hombres en Juego
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COREOGRAFÍA: MARGARITA BALI
ASISTENCIA DE COREOGRAFÍA: GABRIELA PRADO
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: ANDREA CHINETTI
MÚSICA: DAMIAN LE GASSIK, PIERRE FAVRE, TAKASHI, KAZAMAKI, LARAAJI, BRIAN ENO, SCOTT JOHNSON
REALIZACIÓN FONOMAGNÉTICA: EDGARDO RUDNITZKY
ESCENOGRAFÍA: RAUL “PAJARO” GOMEZ
VESTUARIO: MÓNICA TOSCHI
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: ELI SIRLIN
ASISTENCIA TÉCNICA: PABLO TORRADO
INTÉRPRETES: BALLET CONTEMPORÁNEO DEL TEATRO G. SAN MARTIN
DURACIÓN: 31 MINUTOS
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Lo interesante es que volvieron a ese escenario (Ballet Contemporáneo del San Martin) las ideas de Margarita Bali, quien en otros tiempos fue bailarina de la compañía y, en alguna oportunidad, coreógrafa. Luego hizo una fructífera trayectoria con su propio elenco, NUCLEODANZA, donde comparte la dirección y la creatividad con Susana Tambutti.HOMBRES EN JUEGO es de su autoría y fue lo que se mostró como novedad. En esta obra utiliza solo varones, siete, que dan su particular dinámica y fuerza a la pieza, inspirada en dos objetivos, en las pinturas “Tres estudios de la espalda de un Hombre”, de Bacon, y en la silla como elemento que comparte la mayoría de los momentos de la vida. En muchos casos, esta coreógrafa utilizó en sus obras elementos escultóricos o pictóricos con los que los personajes se envuelven en lo inerte para llevarlo a la realidad. Pero Bali nunca ilustra un tema, sino que incita a la reflexión a través de visiones en escorzo.
Al principio aparece Raymond Sullivan en una silla, un bailarín de energía devoradora conjugada con felina suavidad. Es el disparador para que salgan los otros, que se cuelgan y descuelgan sobre una estructura tubular. En verdad, es un desafío a la gravedad, al espacio y a los límites. Los hombres no son pájaros, pero siempre íntentan lo imposible. Luego todos sobre la rutinaria silla, que acompaña días, trabajo, momentos sociales, como una cómplice muda pegada a las nalgas como segunda piel. También, a la cabeza, porque en su rutina cotidiana el hombre sostiene su peso inocnscientemente. Hay fragmentos de furia. A esto se suma la potencia característica masculina. Entonces, los fraseos son feroces. Luego, de a dos, como en un party, surge la gesticulación frívola. Los mejores fragmentos son los del septeto formando una fila sobre sillas con ruedas, recorriendo resignado el escenario.
Hasta que la línea de sometidos se rebela, toma un ritmo vertiginoso y, si bien no se libera, adquiere conciencia de su dependencia. Una obra excelente con la interpretación soberbia del mencionado Sullivan y de Flavio Fernandez, Gustavo Firpo, Leonardo Haedo, Bruno van Asche, Esteban Wozniuk y Luis Lopez Morera. Por Silvia Gsell, 20-9-96 LA NACION
VIDEO Hombres en Juego
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